Marathon des Sables Capitulo 6: SUSPENSIÓN

1344 km entrenados (850 de los cuales desde el 1 de enero), 125h corriendo y 20h de preparación física, material de carrera comprado y todo testeado, casi 300euros en comida liofilizada, tratamientos para los pies para evitar ampollas realizado… y de repente recibes un email a las 10 de la mañana del pasado sábado 7 de marzo con la peor noticia: el Marathon des Sables de 2020 cancelado debido al Coronavirus

La primera sensación es de bajón, frustración, rabia, sensación de injusticia. En Marruecos a día de hoy sólo hay dos casos de Coronavirus. Pasadas unas horas asumes la noticia, entiendes que seguramente los organizadores no han tenido más remedio que hacerlo.

¿Qué hago? Lo primero tomarme el fin de semana libre, nada de entrenos y aprovecho para salir a comer y a cenar, tomarme las cervecitas que he perdonado desde inicio de año. Lo segundo decidir que correré la Marathon des Sables del 18 al 28 de setiembre que es la fecha alternativa que nos ha dado la organización.

Pero todo el mundo te dice “tranquilo ahora tienes 6 meses más para entrenar”. Si y No. Es cierto que por un lado efectivamente tienes más tiempo para entrenar y además podré hacerlo durante el verano, con calor cosa que provoca que las condiciones sean similares a las del desierto. Pero por otro lado también implica que hay que mantener el estado de forma que había conseguido después de casi 8 meses de preparación, y para un amateur como yo eso es complicado.

Y por si fuera poco dado que también han cancelado la Maratón de Barcelona mi calendario queda:

18-28 setiembre: Marathon des Sables (250km)

4 octubre: Salomon UltraPirieneo (96km)

25 octubre: Maratón de Barcelona (42km)

 

Tocará entrenar y mucho pero a partir del 18 de setiembre dormiré bajo las estrellas del desierto.

Marathon des Sables capítulo 5: alimentación (1º parte)

Un tema fundamental para la Marathon des Sables es la alimentación. Por un lado porque se trata de una carrera en condiciones extremas (7 días con 250 km en el desierto) y por otro lado porque se trata de una carrera en autosuficiencia y esto implica que debes llevar encima todo lo que necesites para comer y recuperar esfuerzo.

Hoy quería compartir mis decisiones en lo relacionado con los suplementos y los recuperadores, dejando para una segunda parte de este post lo relativo a la comida y cenas.

Para cada día de carrera lo necesario en el ámbito de suplementos y recuperadores es:

  • Geles para tomar durante la carrera
  • Isotónico para ir complementado con el agua
  • Barritas energéticas
  • Recuperador musculas una vez llegas a meta

 

  1. Gel

Tengo la suerte que mi estómago en general tolera todo tipo de geles, pero para esta carrea (que serán 7 días seguidos tomando geles) buscaba algo que no fuera muy dulce, que fuera muy líquido (a poder ser que se pueda tomar sin necesitar agua) y que contenga una alta carga de hidratos de carbono que me puedan dar energía durante el máximo número posible de KM. Y he encontrado al respuesta: HydroGel 100 de la marca Maurten.

Se trata de un gel basado en une nueva tecnología, el Hidrogel, que permite el transporte sin complicaciones de los carbohidratos a través del estómago hasta el intestino, donde el agua, la sal y los carbohidratos son absorbidos. Además permite la captación de hasta 100 gramos de carbohidratos por hora, por encima de la media de geles del mercado.

  1. Isotónico

Lo cierto es que con el Isotónico no he tenido nunca muchas manías. No acostumbro a usarlo cuando entreno y en carrera me tomo el que ofrecen en los avituallamientos, pero claro en sables no hay avituallamientos de forma que me ha tocado elegir uno. Y aquí he seguido la recomendación de Borja Estrada que ya realizó Sables hace un par de años y me recomendó el Isotónico de la marca Maurten. Así que el elegido es el Drink Mix 320 de Maurten.

La elección se ha basado en que por un lado prácticamente no sabe a nada y por lo tanto no es empalagoso y porque aporta una gran cantidad de hidratos que ofrecen energía para muchos quilómetros. Además se basa en la tecnología Hidrogel que, a priori, son poco agresivos para el estomago.

  1. Barritas

En este caso no puedo evitar ir a lo dulce (me encanta) así que la decisión han sido las barritas Bar CLIF de arándanos. Son bastante grandes, con mucha aportación de energía y un gusto dulce pero no empalagoso.

  1. Recuperador

Otro elemento clave e imprescindible cuando llegas a meta después de tantas horas por el desierto. Aquí me ha costado más encontrar y elegir. He probado varios tipos y ninguno de ellos me satisface en cuanto al gusto. Finalmente he optado por el Recovery de Finisher sabor a limón. Sigue sin gustarme al 100% el gusto pero para mi es el menos malo y con un buen equilibrio de Proteínas, Hidratos y sales.

En unos días os comparto las decisiones acerca de la comida sólida que voy a llevar para sables.

Marathon des Sables capítulo 4: la arena

Una de las características de la Maratón des Sables es que se corre en el desierto y que parte de sus 250km son sobre arena una superficie que los que corremos en asfalto o incluso en montaña prácticamente nunca tocamos.

Pero es imprescindible entrenar sobre ella no sólo para saber si las zapatillas son las adecuadas o si el peso en la espalda será cómodo de llevar sino sobretodo para:

  • Tener las sensaciones de correr sobre una superficie irregular y que se hunde al pisar.
  • Ver como responden los pies cuando la arena se mete dentro de las zapatillas
  • Acostumbrar los músculos a este tipo de superficie en las que cada pisada es totalmente distinta
  • Que la mente se acostumbre a correr por entornos en los que los cambios de paisaje son poco habituales

¿Y dónde entrenas para simular las condiciones de un desierto? La verdad es que no es nada fácil pero lo que más se le parece es la playa. No es exactamente la misma superficie (me dicen que la arena del Sahara es muy fina), tampoco hay grandes dunas y si lo haces como yo que entrenas en invierno la temperatura no es la misma, pero no hay más alternativas.

De esta forma desde hace ya unos días he introducido un entreno a la semana en playa, en concreto en las playas de Castelldefels y Gavá. El primer día quise hacer una prueba sin peso y corrí 22km. Las sensaciones fueron muy extrañas, corrí más de un minuto más lento que los entrenos largos que había realizado con mochila. Los pies se hunden, cuesta sacar el pie de la arena, la superficie cambia constantemente y es imposible prever lo que sucederá en la siguiente zancada. Después realicé un segundo test de 15km esta vez con mochila y 9kg a la espalda. Me encontré más cómodo en la pisad a pesar que la velocidad fue mucho más lenta. A pesar del entreno continuado con mochila se hace muy pesado llevar peso en la espalda y correr sobre arena.

 

Seguramente esta es la parte más compleja del entrenamiento, pero imprescindible para llegar mínimamente acostumbrado a Sables. Así que hasta la carrera un día por semana en la playa… y si puede ser a primera hora mejor que puedes ver como sale el sol 😉

 

Marathon des Sables Capítulo 3: la mochila y el peso

Después de hablar de la preparación física y de las zapatillas, este tercer capítulo de la preparación de la Marathon des Sables va dedicado a uno de los elementos esenciales: la mochila.

Tenéis que pensar que la maratón des sables son 7 etapas para recorrer 250km por el desierto y además en autosuficiencia, es decir, llevar encima todo lo necesario para los 7 días (toda la comida, la ropa, el saco de dormir, hornillo para cocinar…). Esto hace imprescindible elegir muy bien la mochila dado que debe poder llevar todo este material y ser cómoda para poder correr. La organización establece un peso mínimo (6,5kg) y un peso máximo (creo que sobre los 20kg) y cada corredor elige entre la eficiencia para poder correr (minimizar peso) y el confort en carrera (tener alimentación y ropa suficiente). Yo he realizado un cálculo y me sale que el primer día empezaré la carrera con entre 10 y 12kg a la espalda:

  • sólo la comida -ya hablaré en un capítulo de la comida- son entre 5 y 6kg;
  • el saco y el aislante suman casi 1kg;
  • material para comer (hornillo, cazo, cubierto) unos 300gr;
  • ropa para dormir y 2/3 calcetines de repuesto casi 500gr;
  • el resto lo componen el material obligatorio (crema solar, aparato saca veneno, brújula…), la propia mochila, los bidones para el agua

Después de mirar mucho me decidí por la Ultrabag MDS 20L de la marca WAA.

Me convencieron varios puntos:

  • Es una de las mochilas recomendadas por la propia organización y diseñada específicamente para esta carrera.
  • Dispone no sólo de la parte trasera de la mochila sino que incorpora tres pequeñas mochilas: dos van ligadas al cinturón y permiten, por ejemplo, llevar muy accesible la comida a utilizar durante las etapas de carrera; y una tercera que va en la parte delantera (altura del pecho) que permite por ejemplo llevar una botella adicional de agua.

Con la mochila ya en mi posesión planifiqué un entreno para acostumbrarme a llevar tanto peso en la espalda y poder correr al mismo tiempo (es cierto que en las ultras he llevado siempre mochila pero es de características mus distintas, totalmente agarrada al cuerpo – elástica- y con menos peso).

De esta forma desde hace ya 5 semanas he introducido un entreno largo por semana (entre 20 y 30km) con la mochila cargada de peso. Empecé con 4kg y he ido añadiendo 1 kg por semana hasta completar en el último entreno 23km con 8kg a la espalda. A este peso siempre hay que sumarle los 1,5kg correspondientes al agua que llevo en los bidones.

Las sensaciones son muy distintas a cualquier otra mochila que haya llevado antes. Para empezar el peso es mucho mayor y las piernas, las lumbares y los hombros sufren mucho. Por ejemplo el 15 de diciembre corrí la media maratón de Collserola con 7kg a la espalda (+1,5kg de agua) con 900metros de desnivel positivo. Qué sufrimiento de piernas al tratar de ser competitivo en la carrera y, por ejemplo, no andar demasiado en las cuestas. Sin duda uno de esos entrenos que te curten.

Y la parte divertida es cómo rellenar la mochila con peso. Lo ideal es simular condiciones de carrera de forma que pueda llevar peso repartido dentro de la mochila y no sólo un objeto que pese mucho. Así que -viva la creatividad- relleno la mochila con comida: 2 botellas de 1,5l de leche y luego varios paquetes de 1kg de arroz.

Ahora faltan 3 meses de entreno para la carrera y tocará ir incrementando peso (hasta los 12kg), distancia (hasta los 40km de entreno) y aumentar la velocidad (hasta los 5’15’’ por km) para tener las piernas, hombros y lumbares a punto para el desierto.

Marathon des Sables Capítulo 2: las Zapatillas

Una de las decisiones más importantes para correr una carrera de larga distancia son las zapatillas. En ocasiones no somos conscientes de lo importante que son cuando afrontamos una carrera. Y de ellas depende que los miles y miles de impactos que nuestro cuerpo soporta cuando corremos sean lo “mejor” asimilados. Unas zapatillas no adecuadas no amortiguan esos impactos y por lo tanto son directamente las rodillas o las caderas las que los amortiguan con el consiguiente riesgo de lesión. Además, una mala zapatilla puede provocar llagas o rozaduras en los pies que puedes pagar muy caro, sobretodo si se trata de una carrera como Sables, es decir, una carrera por etapas. Así que una vez planificado el entrenamiento toca elegir zapatillas.

En el caso de la Marathon des Sables calculo que durante 6 días acumularé un total de entre 40 y 50 horas corriendo (y andando) por el desierto. Esto implica:

  • Terreno cambiante con tramos de pista, dunas o piedras
  • Terreno muy blando (el año pasado por ejemplo en la segunda etapa había tramos de más de 13km seguidos por dunas)
  • Una temperatura media de entre 30 y 40 grados.

Con todas estas condiciones los pies seguramente serán la parte del cuerpo que más sufra durante os 250km de la carrera de forma que es imprescindible elegir la zapatilla con mucho cariño.

En mi caso la elegida para la carrera es la Salomon S/LAB ULTRA 2

DISCLAIMER: tengo la suerte que Solomon confía en mí y me proporciona de forma gratuita los zapatos para poder afrontar este reto. Muchas gracias Salomon Team.

Los motivos de su elección han sido:

  1. Ya he corrido varias carreras de larga distancia con sus predecesoras (las s/LAB 1) y las sensaciones han sido muy buenas
  2. La suela es ancha de forma qué cuando pisas sobre arena genera mayor resistencia y se hunde menos
  3. La sensación de agarre interior del pie (es decir la comodidad dentro de la zapatilla) para mi es la mejor de las muchas zapatillas de varias marcas que he probado.
  4. A diferencia de otros modelos de Salomon que utilizo para entrenar o para carreras más cortas, éstas son más rígidas por lo que sujetan mejor el pie y la sensación de equilibrio en terrenos irregulares es muy buena.
  5. Dado mi peso (85kg) y mis antecedentes de desgaste del cartílago de la rodilla necesito zapatillas con muy buena amortiguación y éstas la tienen.
  6. Y como bonus track esta nueva versión de las S/LAB ULTRA han reducido el peso respecto a sus predecesoras.

 

Ahora me quedan poco menos de 4 meses para poderlas probar en todo tipo de terrenos y sobretodo hacer que mi pie se acostumbre para evitar lo inevitable: que me salgan llagas fruto del calor y las muchas horas con las zapatillas puestas.

Marathon des Sables Capítulo 1: el entrenamiento

Quedan poco más de 4 meses para estar en el desierto y correr la Maratón des Sables. Ya sabéis, 250km en 5 etapas por el desierto y en autosuficiencia. Y son muchas las decisiones a tomar y temas a probar. Hoy quiero hablar del entrenador y el entrenamiento.

Nunca para preparar una carrera he tenido entrenador personal, lo cierto es que tengo poco tiempo para entrenar y siempre he preferido configurar yo mismo mis entrenos, leyendo aquí y allá, buscando planificaciones de otros corredores y adaptándolas a mis necesidades y a mis características. Pero esta es una carrera distinta y quizás toca hacer cosas distintas. Creo que hay dos tipos distintos de entrenadores posibles para poder preparar esta carrera.

  1. Entrenador running: buscar un entrenador que pueda fijarme los entrenos, distancias, cargas, tiempos por km…
  2. Entrenador físico: alguien que me ayude en trabajado de gimnasio, de fuera para piernas, espalda, abdominales y técnica de carrera.

Finalmente he optado por un entrenador físico, alguien que me ayude una vez por semana a mejorar en aquello que voy peor, desarrollar fuerza y preparación física.

Me he configurado yo mismo un entreno pautado de 4 meses a partir de la base que he utilizado anteriormente para preparar maratones y ultra maratones, estos es, un entreno en 2 ciclos de 12 semanas. El primer ciclo se basa en conseguir fuerza física y volumen de running. Empezando con unos 50km por semana y acabando este ciclo con entre 80 y 100km por semana. El segundo ciclo lo centraré en bajar la preparación física y conseguir distancias de entre 100 y 120km por semana y sobretodo generar alta carga seguida (2-3 días corriendo mínimo 20km cada día). Para poder conseguir esto me he apuntado a varias medias maratones (Tarragona, Collserola, Sitges, Barcelona) y a un par de maratones (Tarragona, la Llanera) para poder simular cargas parecidas a la carrera y, sobretodo, hacerlo con mochila en la espalda con 8-12kg de peso.

En cuanto al entrenador hace 3 semanas que he empezado con un preparador físico en mi gimnasio, el DIR. Y la verdad es que estoy encantado, se trata de someterme durante una hora a la semana a una alta intensidad de ejercicios para adquirir la fuerza que no tengo en piernas, espalda, abdominales, brazos, cuello. Y de momento me ha servido no sólo para empezar a ganar esta fuerza sino para ser consciente de lo poco que lo había trabajado hasta la fecha.

Primera decisión tomada y ejecutada: entrenamiento planificado y entrenador elegido. Quedan todavía muchas decisiones y pruebas hacia la maratón des sables. Porque como dicen los que ha han corrido: “cuando muera iré al cielo seguro, porque en el infiero ya habré estado durante 7 días corriendo maratón des sables”.

Marathon des Sables 2020: empieza la aventura

El próximo mes de abril cumpliré un sueño, correr la Marathon des Sables. Para los que no la conozcáis esta es una carrera muy singular por varios motivos:

  • Se trata de una prueba por etapas para completar 250km en 6 días
  • Se corre en el desierto del Sáhara y por lo tanto las condiciones son un tanto extremas (temperaturas altas durante el día -30-35º-, temperaturas bajas durante la noche -0-5º-)
  • Es una prueba en autosuficiencia (todo lo que necesites, excepto el agua, tienes que traerlo de casa y llevarlo encima durante todos los días.

Las ganas de querer afrontar este reto supongo que son producto de la suma de las tres cosas, me apetece y mucho correr por el desierto, perder la vista entre las dunas y el horizonte durante el día y poder vivir las noches con el cielo estrellado. Es un desafío correr 250 km en 6 días dado que nunca he corrido ninguna carrera por etapas (la etapa más corta es de 30km y la más larga de 84km). Pero creo que lo que más me atrae es la aventura de hacer esto en autosuficiencia, decidir antes de salir que ropa necesito, que voy a comer, como será el saco para dormir, que utensilio usaré para cocinar la cena y que todo esto no pese demasiado (calculo que unos 9-10kg) porque debo llevarlo a la espalda y poder correr.

Faltan justo 6 meses para la carrera y son muchos los temas que tengo que preparar y asegurar, muchos de los cuales será la primera vez que los haga:

  1. Entreno: debo planificar un entreno para correr 250km en condiciones de temperatura y alimentación como nunca antes. Necesito preparar volumen, resistencia y fuerza.
  2. Alimentación: estaré 6 días comiendo lo que lleve encima y por lo tanto debo planificar y probar comida liofilizada, barritas, frutos secos… y todo aquello que pese poco y tengo un importante aporte calórico (debo llevar como mínimo 14.000 kcalorias encima)
  3. Material: una parte relevante del material debo comprarlo o pedirlo (mochila especial con carga trasera y delantera, saco de dormir para temperatura de 0 grados pero con peso mínimo, hornillo a pastilla…

Y además debo resolver muchas dudas de la propia carrera para poder prepararme e imaginar como será (podré recargar la batería del reloj, es todo duna o hay tierra dura, me llevo tapones para dormir por la noche y que no entre arena, cuantas camisetas para correr los 6 días…)

Así que hoy empiezo a compartir en este blog mi experiencia para Maratón des Sables donde trataré de compartir los descubrimientos que vaya haciendo y la preparación.

UltraPirineu 2019 o cómo ganar a la vocecita

Es mi segunda vez, tranquilo que ahora ya sabes de que va… pero nunca dos carreas son iguales.

Salida ultrapirineu 2019

A las 5:30 de la mañana suena la canción del último Mohicano en la plaça porxada de Bagà y somos más de 1000 corredores con 94km y 6.600metros de desnivel positivo por delante. Estoy muy nervioso, consciente que este año por muchos motivos no llego ni al 60% del entreno que tenía en el cuerpo la última vez que corrí la UltraPirineu. Y esto me asusta, me pone en alerta y hace que me repita una y otra vez que sino lo veo claro pare. Con este miedo me pongo en la parte del final de la plaza, dejando que la mayoría salga por delante. Mi plan es subir tranquilo el primer tramo de la carrera. Y la cuenta atrás me sorprende con estos pensamientos y nos empezamos a mover todos saliendo de la plaza entre gritos, aplausos. Bajamos la calle de salida de la plaza andando (somos tantos que es imposible no hacer otra cosa que andar) y poco a poco nos vamos estirando hasta que al cabo de un km empieza la primera subida.

Se trata de 14km de subida desde Bagá hasta el refugio del Niu de l’Aliga, el punto más alto de la carrera con más de 2500m. La ultima vez tardé unas 3h y 20 minutos y esta vez he calculado unas 4h. Poco a poco voy subiendo, a las piernas les cuesta empezar, pero no hay problema ya que por delante tengo a muchísimos corredores de forma que vamos a paso tranquilo. Me voy encontrando cómodo y mis nervios se van calmando. La última vez este tramo lo hicimos de día (en la anterior edición que corrí la salida era a las 7am) y esta vez es de noche y voy con el frontal (que diferente es la montaña con y sin luz).

vistas de Bagà bajo la niebla desde el Rebost

Finalmente me acerco ya al Niu de l’Aliga con la emoción de saber que mi mujer y mis tres hijos se han levantado pronto y han subido al mismo punto para verme. Llego y allí están, me animan, les abrazo (sólo quien ha vivido esto sabe el chute de energía que es ver a los tuyos), relleno de agua los bidones y trato de comer algo… pero no hay bocadillos… se han acabado (que desastre… pero imagino que es lo que pase cuando llegas el 817 de 1000 al avituallamiento). Estoy contento porque he subido en 3h32min, más rápido de lo previsto. Me despido y empiezo la bajada.

Ahora tengo por delante 15km prácticamente en bajada (descendemos más de 1500m). Ya se que muchos piensan que es mejor subir que bajar, pero no es mi caso. Yo prefiero el ritmo constante de la subida que no las bajadas con piedras. Pero ya es de día y las vistas fantásticas de toda la Cerdanya hacen más llevadera la bajada. En poco más de 2h30min llego al siguiente refugio y la sorpresa es que mi familia vuelve a estar aquí. Esto no estaba previsto. Doble chute de energía para afrontar para mi uno de los tramos más duros. En los próximos 20km toca subir 2.600metros de desnivel positivo y con casi 7h de carrera a las piernas la perspectiva no es fácil.

Empiezo a subir hacia Cortals y las sensaciones son buenas, paso el refugio y el siguiente destino es Prats de Aguiló, sitio crucial porque está a las puertas del Pas dels gosolans, una pared de Piedra en la que subes en menos de 3km 450metros de desnivel. Este último tramo desde el refugio de Cortals hasta Aguiló se me hace eterno. Empieza a dolerme el pie derecho y ya se lo que es… no he entrenado suficiente montaña con las zapatillas de trail que llevo y empieza a salir una llaga. Mejor no pensar en ello.

Pillado por el fotógrafo oficial

Llego a Prats de Aguiló, km 45 de la carrera con 9h47min y poco a poco voy mejorando mi posición en la misma (ahora ya estoy sobre el 700). Comida, bebida y a subir el Pas dels gosolans. En la última carrera aquí se me hizo de noche, pero hoy no será así (entre que hemos salido a las 5:30am y que han reducido 14km la carrera y ya no bajamos a Bellver), son las 15:30 de la tarde. Un corredor junto a mi me pregunta que tal es la subida, mi respuesta es sincera… poco a poco y sin perder el ritmo, te quedan 3km de infierno. Casi 45 minutos tardamos en subir y pasar al otro lado del Parque nacional del Cadí, dejamos atrás la Cerdanya para quedar cerca del pedraforca. Ahora quedan casi 9km en bajada hasta Gósol. En mi última carrera aquí estuve a punto de abandonar, mi cabeza estuvo a punto de jugarme una mala pasada diciéndome que no merecía la pena. Pero esta vez no me voy a dejar.

Llego a Gósol poco antes de las 6 de la tarde, momento ideal para un buen plato de pasta, bocadillo de butifarra, cambiarme la camiseta, gorra y buff y a seguir. Creo que si aprieto un poco llegaré de día al refugio de LLuis Estasén. Cuanta menos noche mejor. Mi mente aquí ya va descontando, sabe que he superado hace rato la mitad de la carrera, pero también empieza a aparecer la vocecita, esa vocecita que todos los corredores de larga distancia tenemos y que nos repite ¿Qué haces aquí? ¿Seguro que merece la pena? ¿no estarías mejor en tu casa? ¿si abandonas nadie te podrá decir nada? Y empieza una difícil lucha porque esta vocecita no es tal vocecita, a veces parece que tenga un megáfono que grita, que no te deja oírte a ti mismo diciendo que vas bien. Los casi 10km hasta Estasen transcurren entre gritos de la vocecita, pero parece que la consigo callar y llego al refugio, todavía de día. Y muy contento. Ahora menos de un tercio para el final.

Salgo de Estasen hacia gresolet y ya se lo que viene, 3km de bajada infernal, de aquellas que como te despistes acabas por el suelo. Bajas en poco más de 3km casi 600metros. Y os juro que la bajada no se acaba nunca. Finalmente llego y aquí decido ponerme música, me quedan 3 subidas fuertes, mi vocecita grita mucho y voy sólo desde hace 15h. Así que le doy al play de la lista de spotify UP que me he preparado y la primera canción en sonar es Born to Run de Bruce, que maravilla de momento. Subo y subo como si no hubiera un mañana y luego bajo y bajo hasta que llego a Vents. Sólo faltan 14km, mis piernas no están muy mal, pero los pies van destrozados, nunca antes había tenido llagas y hoy llevo una en cada pie. Y ahora toca subir Empedrats. Para que os hagáis una idea se trata de una subida en la que vas cruzando un río de unos 4km que no acaba nunca y en la que encima el terreno no es regular, son todo el rato piedras y agua, ideal para mis llagas. Y no acaba nunca, levanto la cabeza y todavía veo más arriba una marca reflectante que indica el camino, todavía sigue subiendo. Son 750m de desnivel positivo, pero parecen 10.000. Y subes y subes hasta que llegas al refugio de Sant Jordi. 10 km para meta.

Y aquí se me acaba la paciencia. Quiero llegar ya, quiero poder descansar, quiero quitarme las zapatillas y arrancarme las llagas. Así que decido que, aunque sufra este final va a ser a tope. Salgo del refugio y son 3km en bajada, voy rápido viendo las estrellas cada vez que piso una piedra con la llaga, llego a la última subida, se trata de una rampa de 250m. Subo (luego con el track veré que he subido casi la mitad de rápido que hace 2 años) y llego al principio de la bajada final. Se trata de unos 7km hasta la meta. Y aquí pongo la directa y empiezo a bajar como si no hubiera un mañana, primero con dolor, luego el dolor va pasando ante la expectativa de llegar. Voy adelantando gente (al final descubro que en este tramo he adelantado a más de 70 corredores) y cada vez me siento mejor, me siento más fuerte, más libre, más conectado con la montaña y con el momento, bajo corriendo en plena noche sintiendo la libertad y la paz que es lo que me impulsa a hacer estas locuras. Llego a la carretera y no paro, quiero llegar, quiero cruzar la meta. Llego al camping de bagá, faltan menos de 2km, subo los pequeños repechos como si fueran bajadas, me emociono pensando en todo lo que supone estar aquí, en los días de entreno, en los nervios del día antes, en saber que los míos han estado viviendo conmigo esta pasión, en el privilegio que es poder estar aquí y que con 45 años el cuerpo aguante. Y llego a las escaleras previas a la meta, las bajo sonriendo, gente que te anima y te aplaude, y llego a la alfombra verde, esos 50 metros finales después de más de 95km, después de más de 20h de esfuerzo, sufrimiento, diversión.

¡Y cruzo la meta y le digo a la vocecita… te he ganado!

Llegada a META

Volando por las montañas de Andorra: mi crónica de la Celestrail

¿Te imaginas una carrera que arranca a las 12 de la noche? Con esta pregunta empecé a plantearme en serio correr la Celestrail, una maravillosa carrera de 83km y 5.000m de desnivel positivo que se celebra a principio de julio en Andorra en el marco de la Andorra Ultra Trail, una semana llena de carreras por las montañas de este maravilloso país que van desde la más larga de 233km (la Euforia) hasta la más corta de 10km (solidaritrail). Y unos meses después de pensar en ello… el pasado viernes 6 de julio a las 12 de la noche 500 zumbados salíamos para afrontar este reto desde el centro de Ordino en Andorra.

Que sensación más extraña salir casi de madrugada, todo el mundo en silencio (cuando habitualmente en las salidas de las carreras la gente está animada, habla), sólo escuchando en sonido de las zapatillas contra el suelo y los ánimos del mucho público que a esa hora estaba en las calles para animar.

Y empiezan los primeros km, salgo con Gerard, mi compañero de batallas en la UltraPirienu pasada donde hicimos los 110km juntos. Para conseguir estirar el grupo los primeros km son sobre asfalto y pista forestal, bastante ancha y sin mucho desnivel. Poco a poco empezamos a subir para llegar a La Cortinada un pequeño pueblo donde hay mucha gente en la calle animando. Primer subidón de la carrera. Vamos bien con Gerard y seguimos subiendo y esto empieza a costar. Ascendemos hasta Coll de les Cases a 1.960m y seguimos hasta el primer avituallamiento en el km 15 en el refugio del Pla de l’Estany. Nos ha costado 3h llegar y las piernas ya van tocadas porque el desnivel era mucho y fuerte. Me giro y Gerard no está, que raro pero si creía que estaba allí. Paso control de chip, como y bebo y decido esperar. Pasan casi 20min y no llega… quizás me ha adelantado subiendo cuando he parado un momento. ¿Que hago? El plan es ir juntos. Empiezo a tener frío, son las 3 de la madrugada asi que decido seguir esperando que me haya adelantado y a ver si le pillo. Así que empieza otra vez, ahora bajando hasta que llegamos al punto donde arranca una nueva subida hacia el refugio de Comapedrosa. todo es un poco raro, nunca he corrido una carrera tan larga y sólo y mi recuerdo es la UP del año pasado donde estuve a punto de abandonar porque mi cabeza no respondía… ese miedo me persigue un buen rato. Subo y subo hasta llegar al refugio de Comapedrosa a 2.360m. Llevo 4h30min de carrera. Dentro del refugio un poco de caos, el sitio es pequeño, muchos corredores dentro que queiren comer y beber sin mucho espacio. Así que decido estar poco rato: baso de pepsi (para el azúcar), pan con jamón y queso, melón y sandía, recarga de agua e isotónico y a seguir. Y vamos si sigue… continuamos subiendo hasta la Portella Sanfonts a 2.600m para luego continuar por la cresta de la montaña. Que momento más maravilloso, detrás de las montañas empieza a verse la luz amarilla del sol que sale, son las 5:45 de la mañana y el día arranca. Como si hubiéramos recibido una orden la mayoría de corredores nos paramos, sacamos nuestros teléfonos y disparamos para capturar ese momento, seguramente el momento más bello de toda la carrera.

Pero toca seguir así que empezamos a bajar y aquí ya empiezan a dolerme los dedos. Este es un tema que sino has corrdio por la montaña no entiendes pero cuando bajas por inercia tus dedos chocan contra el interior de la zapatilla (ya sabéis el efecto… uñas moradas o literalmente arrancadas). Y eso que yo calzo en montaña 2 números más de lo habitual, pero ni así. Finalmente llegamos al final del descenso y estamos en una estación de esquí… como me gusta bajar en invierno y que duro es subir en verano. 1km de subida muy vertical y llegamos al tercer avituallamiento, Coll de la Botella a 2.047metros y llevo ya 6h35min de carrera. repito el ritual de comida y bebida y a seguir, próxima parada el centro de Andorra. Bajamos en 15km unos 1.000m para llegar al pabellón deportivo en Escaldes Engordany. Son las 8 y media de la mañana. Aqui me lo tomo con más calma, plato de pasta, pepsi, bocadillo, galletas, melón, sandía… para  para o revientas. Esto si es un desayuno. Me cambio de ropa y por primera vez soy consciente que voy muy bien, no sólo de posición en la carrera (he llegado el 101) sino de sensación, de menos a más, con las piernas muy enteras y la cabeza en su sitio.

Y lo necesito porque ahora viene uno de los dos puntos críticos, salimos hacia el Cap de l’Ovella y serán 770m de desnivel positivo (un 14,4%) en 5km y la mayoría por un camino asfaltado con piedras donde los palos de montaña sirven de poco porque no se agarran al suelo. Pero voy bien, subo y subo y voy pasando corredores. Llego a la cima y arranca un tramo bastante corredor hasta el cuarto avituallamiento, Pardines. Estoy en el km 56 con 10h51min de carrera. Y siguen las buenas sensaciones, he salido el 112 de Escaldes y llego aquí en la posición 94 (top 100… en la vida lo he conseguido). Arranco de nuevo, 11km por delante hasta el siguiente avituallamiento y aquí empiezan mis juegos mentales (os imagináis tantas horas corriendo sólo? pues hay que tener a la mente entretenida…) Empiezo a contar km, con Gerard habíamos dicho de hacer la carrera en 20h o sea a 4km por hora. Voy contando cada hora cuantos km de ventaja le llevo a este cálculo y así saber si llegaré antes o no… en este momento mi tiempo esperado son 18h. El segundo juego es beber isotonico y agua cada cierto tiempo, en subida cada 500m y en llano cada km. Parecerá una tontería pero os aseguro que a mi mente le va fantásticamente bien estar pensando en esto y no en si me duele algo o en si debería parar.

Van pasando los km, pasamos por Canillo, llegamos al siguiente avituallamiento, en Armiana y casi sin parar sigo hacia el gran desafío final, subir el Coll Arenes. Casi un km vertical con rampas del 34% (vaya que en un km subes 340metros de desnivel), pero sigo bien, muy bien, pasando corredores. Llego arriba del coll y respiro, los 5000m de desnivel positivo casi están. Comida, bebida y a por el último tramo. Según todo el mundo, «venga va que ya lo tienes, son todo bajada». Bufff con lo que sufro bajando, con los cuadricep muy cargados pero sobretodo con un dolor insoportable en los dedos de los pies. Pero soy muy tozudo y quiero llegar cuanto antes, creo que puedo hacerlo en 17h, 3h menos de las previstas. Así que aprieto y repito aquella frase de «el dolor es pasajero, la gloria eterna» (un tópico que me ayuda a no pensar demasiado). En se momento a mi reloj se le han acabado las pilas, así que Marc Cortés el gran controlador va perdido, una nueva experiencia. No se cuanto falta, no se cuanto llevo de carrera, no se el tiempo final que voy a hacer. Así que a muerte a bajar.

Y llego a Ordino, un poco de asfalto, una pXXX subida al final, giro a la izquierda y ahí está la alfombra verde, el speaker gritando mi nombre, muchas emociones, y cruzó la meta. bufff que duro, como ha costado pero aquí estoy. He parado el crono en 16h19min (casi 4h menos de los previsto!!!!) y en la posición 79 de casi 500 corredores (y el 27 de mi grupo de edad). Estoy eufórico. Entonces me entero que Gerard ha tenido que abandonar en el km 15 por problemas en el estómago… amigo volveremos.

Ha sido una carrera distinta, no sólo por el horario (esto de acabaar una ultra a las 4 de la tarde es toda una novedad) sino por el hecho de correr sólo, de no desfallecer en ningún momento, de estar conmigo mismo 16h sin prácticamente hablar y sabiendo que podría conseguir el reto. Fisicamente muy bien, de menos a más, y mentalmente fuerte. Mil gracias a la organización, los voluntarios 15 sobre 10, dispuestos en todo momento a ayudar.

Ya se que algunos sufren por mi y otro no lo entienden o simplemente pasan, pero es mi reto, mi momento, mi conexión… y seguiré!

 

Un sueño de 110km: mi crónica de la UltraPirineu 2017

A veces sueñas con hacer locuras y poco más de 2 años soñé en correr algún día la UltraPirineu, una carrera de 110km y más de 6.500m de desnivel positivo que transcurre por las montañas del Cadí. Ese día dormimos con mis hijos y mi mujer en el refugio del Niu de l’Aliga a 2.537m de altura en la Cerdanya (el punto más alto de la carrera) y cuando me levanté y salí a ver la montaña a las 6 de la mañana y me imaginé llegando un día a ese refugio en la carrera tomé la decisión: correré la UltraPirineu.

Y el pasado sábado día 23 de septiembre con mi dorsal 351 a las 7 de la mañana junto a casi 1.000 soñadores más (con Pere, Pepe, Joan, Gerard, Jordi y Armand) arrancó la UltraPirineu. La culminación de muchos meses de entreno, de muchos madrugones; nervios e ilusión y muchas ganas de disfrutar todos y cada uno de los km que teníamos por delante.

 

Etapa 1: Bagà – Rebost

Salimos a las 7, casi 1.000 corredores en la plaça portxada de Bagà, emoción, nervios, ilusión y porque no decirlo un poco de miedo. Hay tanta gente que salimos caminando, disfrutando del momento, de la magia de todos los que nos animan conscientes que por delante tenemos 110km. Poco a poco empieza la subida hacia el primer refugio, el Rebost. Se trata de un tramo de 7,6km y 1.000m de desnivel positivo. Estamos frescos y vamos subiendo casi en fila de a uno. Es un inicio duro y exigente que conseguimos sortear en 1h 46min. todavía hay ganas de hablar mucho, hacer bromas y reírnos; muchos corredores juntos ya que todavía no hemos tenido tiempo de estirar el grupo. Llegamos al refugio, recargamos agua y casi sin parar seguimos hacía el segundo avituallamiento: el Niu de l’Aliga.

Etapa 2: Rebost – Niu de l’Aliga

Ahora estamos subiendo hasta el punto más alto de toda la carrera, el refugio de Niu de l’Aliga a 2.537m. Este tramo tiene 6,1km y 930m de desnivel positivo. Empezamos el tramo pensado que cuando lleguemos arriba en poco más de 15km ya casi habremos cubierto 1/3 del desnivel positivo de la carrera. El sol hace rato que ya ha salido y la temperatura es perfecta. En poco más de 1h15min llegamos al refugio donde hay un gran ambiente, mucha gente ha subido para recibirnos y animarnos. Al llegar no puedo dejar de recordar ese día en el que tomé la decisión de estar en la línea de salida, allí sentado contemplando la inmensidad de la montaña. Pero no hay tiempo para despistarse, pasamos por el avituallamiento, recargamos agua, un buen bocadillo de nocilla y casi sin tiempo -literal porque Pere, Gerard y Pepe ya están bajando- emprendemos el primer gran descenso del día.

Etapa 3: Niu de l’Aliga – Serrat de les Esposes

Empieza el tercer tramo hacia el Serrat de les Esposes. Un tramo de 14,4km donde manda la bajada con más de 1.500m de desnivel negativo. Empieza con un descenso técnico y con muchas piedras, se trata de los tramos que no se me dan muy bien, soy de los que está incómodo bajando. Pero se trata de uno de los tramos más bonitos de la carrera, a la derecha divisamos ya toda la Cerdanya, y a la izquierda el Massis del Pedraforca, una preciosa montaña imponente con sus dos cimas. Van pasando los km y vamos acumulando cansancio y empiezo a descubrir lo que ya me habían avisado, mi mente empieza a dar vueltas acerca de lo largo que será esto. Empiezo a pensar más en lo que me queda que no en disfrutar lo que estoy haciendo.  Se trata sin duda de una carrera donde la mente juega un papel crucial. Hay que cuidar las piernas spero sobretodo hay que cuidar la cabeza.

Después de poco más de 6h llegamos al refugio, paro 5 minutos, lo justo para recargar agua y tomar glucosa. El teléfono no ha parado de sonar con mensajes de whatsapp así que lo miro y me llevo una gran alegría: Glòria, mi mujer, y los niños finalmente si han venido a verme y me esperan en el próximo avituallamiento. Subidón que me da alas para afrontar el siguiente tramo hasta Bellver.

Etapa 4: Serrat de es esposes- Bellver

Este es el primer punto delicado de la carrera para mucha gente. Hasta este momento la carrera transcurre de refugio en refugio en alta montaña (la base de esta carrera es el circuito de Cavalls de Vent, una ruta de 85 KM entre 8 refugios, que para la ultra Pirineu se alargan a 110 ya que se sube desde Bagá hasta el primer refugio y luego se baja a Bellver y a Gósol) y ahora toca bajar a la parte baja de la valle de la Cerdanya, en Bellver, donde hay la primera base de vida (se trata de un punto en el que los corredores podemos dejar una «bosla de vida» con ropa y calzado de recambio para cambiarnos y en el que hay comida caliente -pasta-). Y es delicado porque mentalmente bajas pero sabes que luego tocará volver a subir, haciendo algunos tramos de asfalto.

Pero en mi caso la emoción me empuja y empuja, sé que mi mujer, mis hijos, mis padres, mis hermanos y un buen número de amigos estarán allí. Así que aprieto los dientes y llego más de 10 minutos antes de la previsión que la aplicación de seguimiento en tiempo real que hace la organización ha previsto. A 500m del pabellón de Bellver empiezo a oír el speaker, la música y de repente veo a Glòria que sale a recibirme y me pongo a llorar como un niño. «Estoy bien», le digo cuando ella se preocupa al verme llorar, «es que estoy muy emocionado de veros», le digo. Me abrazo con ella, vienen los niños y les beso y abrazo. Llevo 40km de carrera y más de 7horas y media corriendo. Dado que ellos no pueden entrar en el pabellón, entro sólo, como rápidamente un plato de macarrones, recargo bebida y salgo a estar con ellos mientras Pere y Gerard comen.

De los 5 que hemos salido juntos en Bagà aquí es donde nos separamos: Pepe y Joan se retiran (Pepe ya sabes que esta carrera siempre estará aquí… y volveremos), Pere (que va un punto más fuerte que nosotros sale antes) y Gerard y yo decidimos que llega el momento de hacer equipo y salir juntos… veremos hasta donde llegamos.

Nos despedimos de la familia, de verdad no sabéis lo que significa teneros aquí, la fuerza y la energía que recargo con vosotros. Mi hijo pequeño y mi sobrino corren a mi lado a la salida, chocamos las manos y nos despedimos, vuelvo a estar sólo… quedan 70km por delante.

Etapa 5: Bellver – Cortals

Tramo durísimo, salimos casi a las 16 de la tarde, el sol pica y tenemos por delante casi 10km y más de 700m de desnivel positivo para volver a subir a la montaña. Es un tramo pesado porque arranca con 2-3km en llano y después más de 5km de subida sin ningún descanso. Este es el único tramo que había entrenado durante el verano y descubro lo bueno que es esto: se perfectamente por dónde ir, las subidas que vendrán, donde están los pocos descansos y esto me permite regular. Llego a la parte más alta y me siento unos pocos minutos a esperar a Gerard que ha ido más lento en la subida, nos juntos y hacemos los 2 últimos km hasta el refugio por un sendero dentro del bosque maravilloso.

Etapa 6: Cortals – Prat Aguiló

Salimos del refugio bien cargados de agua y yo con chuches en los bolsillos para ir comiendo azúcar durante todo este tramo. Llevamos ya 10h de carrera y tenemos por delante el sexto tramo con más de 11km y más de 900m de desnivel positivo que se concentran en la primera mitad del mismo. Tramos largo y con un perfil rompe piernas que tardamos más de 2h y media en recorrer hasta que llegamos a uno de los puntos más temidos para mí: Prats d’Aguiló.

Etapa 7: Prats Aguiló – Gósol

En una carrera hay varios puntos en los que otros corredores que ya han corrido la carrera te avisan que te guardes fuerzas, que es muy duro, que sobretodo no te pases… y en la UltraPirineu uno de estos tramos es el Pas dels Gosolans. Se trata del inicio del séptimo tramo de la carrera donde en poco más de 2km se ascienden 400metros para coronar el segundo punto más alto de la carrera a 2.400m.

Cuando llegamos al refugio de Prats antes de este ascenso esta ya cayendo la noche, son casi las 20h así que nos equipamos para el frio y la oscuridad con la chaqueta paraviento, guantes, una braga para el cuello, gorro grueso y el frontal de luz en la cabeza. Y empezamos a subir. Como todavía hay un poco de luz y el corredor que tengo delante mío lleva encendida la luz decido no abrir mi frontal y ponerme detrás suyo. Eso me ayuda porque al no ver la magnitud de la montaña que estoy subiendo no tengo la sensación que sea tan duro, y  pongo un ritmo muy elevado que más tarde acabaré pagando. En poco más de 35 minutos llegamos a la cima, encendemos los frontales ya que la noche ya ha caído y empezamos el descenso hacía en segundo punto de vida: Gósol. En ese momento pienso que esta subida no era tan dura como todo el mundo me había avisado, «Que exagerados», pienso.

Y empezamos el descenso de más de 10km hacia el siguiente avituallamiento. Al principio todo marcha bien, piernas frescas, cabeza bastante fresca y contento al pensar que esto no es tan duro como creía. Pero poco a poco empiezo a notar el estómago como se cierra, me siento un poco mareado, las pernas empiezan a estar muy pesadas a pesar que estamos bajando y al final mi cabeza ya no puede más. Mi mente empieza a pensar que si sigo así no acabaré, que no puedo pasar toda la noche corriendo, que lo mejor sería retirarme, que ya volveré el año próximo. Y así durante casi 2 enternas horas hasta que llego a Gósol.

Entro en el avituallamiento y la primera persona que me mira me dice: “pareces the Walking Dead”. Mi pensamiento en ese momento es abandonar, miro a Gerard y le digo que no puedo, que no me siento con fuerzas, que tengo miedo de lo que queda (es decir unos 35km y entre 7 y 10h de carrera). Y además me veo que no puedo seguir el ritmo de Gerard, que eso a él le penaliza y que lo mejor sería que el fuese a su ritmo pero sé que eso me condena a no acabar. Aun con la decisión tomada de abandonar decido cambiarme de ropa y de zapatillas y comer un bocadillo de butifarra y un par de vasos de CocaCola. Sentado en el suelo pienso que abandonar no ha sido nunca una opción y que al día siguiente me arrepentiré. Me levanto y aún no se cómo le digo a Gerard «vamos hasta el siguiente refugio y si no puedo allí abandono».

Aquí empieza mi segunda carrera, una carrera basada en seguir el ritmo que Gerard decide imponer para evitar que andemos y que eso nos condene a los dos a no acabar, empieza la carrera en la que durante más de 25km tengo que luchar a cada paso por no perderle de vista, luchar a cada paso por conseguir mi sueño de cruzar la meta. Y decido que a partir de ahora no hablo más allá del siguiente refugio, sólo existe un objetivo, llegar al siguiente avituallamiento.

Etapa 8: Gósol – LLuis Estasen

Salimos de Gósol todavía no sé ni cómo y empezamos a subir hacia el siguiente refugio. Es un tramo de unos 9km con casi 500m de desnivel positivo. Sufro a cada paso, sufro con cada metro de subida y de bajada. Y Gerard tira de mí, no baja el ritmo tal y como hemos quedado. Él está fuerte y merece acabar, y yo sé que si le sigo aún sufriendo también acabaré. Y así en poco más de 2h y 30min llegamos al siguiente refugio.

Etapa 9: Lluis Estasen – Gresolet

5 minutos en el refugio y continuamos, no queremos enfriarnos y empezamos el tramo más corto de la carrera, poco más de 3km hasta el refugio de Gresolet. ¡Pero que 3km!!! La mayor parte son en bajada llena de barro y en la que lo raro es no patinar. Descendemos con mucho cuidado y poco a poco empezamos a oír la voz de 2 speakers animando. Es alucinante, son más de las 2 de la madrugada y en ese refugio hay dos personas micro en mano y música a tope animando a los corredores. No imagináis lo que significa en plena noche oír como alguien te anima y te recuerda lo que haces allí, lo poco que te queda y lo mucho que has luchado por llegar a la meta. Así llegamos al refugio de Gresolet con una fuerte subida.

Etapa 10: Gresolet – Vents

Salimos de Gresolet y mi cuerpo sigue todavía bloqueado, me cuesta cada paso que doy y soy consciente que ahora vienen tramos en subida. Cuando sales de Gresolet tienen 2km de fuerte subida, así que decido ponerme música y decirle a Gerard que él tire y que le pillo arriba (traducido «Gerard me esperas arriba, por favor?»). Poco a poco voy subiendo, la música consigue que me olvide de todo y pillo a Gerard arriba y seguimos trotando hasta el refugio de Vents del Cadí. Venga va que sólo falta 1 avituallamiento.

Etapa 11: Vents – Sant Jordi

Vents, al igual que antes con el Pas dels Gosolans, es otro punto de los que todo el mundo te ha avisado. Vienen más de 4km de subida con 650m de desnivel positivo llamado los Empedrats, un camino en subida de piedras que va cruzando constantemente un río cargado de agua. Me vuelvo a poner música (que gran idea lo de crearme una lista de spotify por si acaso) y empezamos a subir. Mis piernas empiezan a responder mejor que antes, empiezo a poder seguir el ritmo de Gerard con menos dificultades y poco a poco vamos subiendo. Llega el momento cómico cuando el frontal de Gerard decide que deja de funcionar con luz blanca y aparece una luz roja, así que los 2 últimos km parecemos una discoteca andante. Llegamos a Santo Jordi, último avituallamiento.

Etapa 12 y final: Sant Jordi – Bagà

Ahora sí, ahora ya puedo pensar en el final. No me lo creo, pero estoy a sólo 12km de la meta. Llevamos casi 23h de carrera. Galletas saldas, un poco de agua y empezamos el descenso hacia Bagà. Nos queda un último regalo en forma de tramos de 750metros con 200metros de desnivel positivo, es decir, una pared que la emoción hace que subamos con menos dificultades de las previstas y ahora sí «sólo» nos quedan unos 8 km de descenso, la mayoría por pista forestal. Empezamos a trotar y poco a poco vamos acelerando el paso, la adrenalina de saber que vamos a llegar nos hace acelerar. Salimos a la carretera, se hace de día y sólo pensamos en la línea de meta. Entramos en Bagá pasando por el camping donde nos cantan que nos queda 1km. Buff nos miramos con Gerard, estamos a punto de conseguir algo que he soñado mucho pero que en las últimas horas he visto peligrar, algo que nunca pensé que sería tan duro. Le doy las gracias a Gerard, sin ti imposible. Entramos en Bagà, descendemos las escaleras, vemos las banderas de la línea de meta, grito, grito, grito, grito, lo he logrado.

24h y 42minutos después, corriendo como si no llevara más de 110km en las piernas, saltando como un niño pequeño, cruzo la meta.

Jordi acabó rebentando el crono (es un extraterrestre), Pere rozó las 24h con el mérito de correr sólo toda la noche, Armand corrió más de 80km lesionado… eres un animal; Joan y Pepe se retiraron pero la UP estará allí el próximo año; y Gerard contigo del primer al último KM, sin ti imposible. FELICIDADES finishers.

Soy consciente que a muchas personas les cuesta entender que esto tenga sentido, que piensan que es una imprudencia o simplemente que no es necesario. No intentaré convencer a nadie, sólo puedo decir que hace unos años soñé en correr esta carrera, he entrenado, he sacrificado horas de sueño y horas de lo que más quiero, mi familia. Y lo he disfrutado, lo he vivido minuto a minuto, segundo a segundo, paso a paso. He compartido con alguien que ha luchado tanto o más que yo y que ha compartido su pasión durante 110km ayudándome en cada paso, gracias Gerard.

He luchado, he peleado y he vencido mis miedos. Me he vaciado y he conseguido lo que buscaba. He hecho realidad ese sueño de hace unos años, he puesto valor a todo el sacrificio y he entendido que esto es lo que me gusta, que soy feliz corriendo por la montaña.

Nos vemos en la UltraPirineu 2018