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Mi primera vez… relevos en Extreme-Man Salou

4 horas y 50 minutos 13 segundos fue el tiempo que empleamos Branko, Ivan y yo para completar por relevos el Extreme Man Salou, un triatlón de larga distancia. Nuestra primera vez.

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Junto a los más de 1.000 corredores que hacían el triatlón completo, éramos 33 equipos que lo hacíamos por relevos. En nuestro caso Branko nadó 1900 metros, Iván recorrió 90km en bici y yo acabé corriendo una media maratón. Fue toda una experiencia aunque acabé con un sentimiento agridulce. Como equipo conseguimos alcanzar la octava posición sobre 33 equipos participantes, todo un éxito. A nivel individual no fui capaz de acercarme a mis mejores marcas en media maratón acabando con muy mal sabor de boca.

Lo cierto es que la experiencia de correr un triatlón por relevos es muy distinta a cualquier otra carrera que haya corrido hasta hoy. En primer lugar la mayoría de los participantes del Extreme-man Salou hacían el triatlón completo de forma que cuando salí a correr ninguno de ellos me servía de referencia, estaban mucho más cansados y me pasé la mayor parte de la carrera adelantando (no es un mérito, ellos hacía más de 3 horas que competían, yo estaba fresco). En segundo lugar están los nervios y el sobre calentamiento. El nadador empieza la carrera junto al resto de atletas y a partir de aquí cuando acaba su parte de la carrera le pasa el testigo al siguiente. Esto implica que en mi caso no sabía a que hora me tocaba salir, tenía que esperar que llegara el ciclista. Esto hace que te pongas a calentar un rato antes y, como acabó pasando, esté casi 30 minutos calentando y al final muy nervioso cuando finalmente llega.

Y mi parte de los relevos la verdad es que no fue muy buena. Salí a fondo, a tope, imagino que los nervios de esperar me jugaron una mala pasada. Salí a 3’50’’ el km, demasiado rápido, pensando que podría hacer una buena marca (esto es lo que pasa cuando mientras esperas hablas con el resto de corredores y resulta que hay uno con el record de maratón de Tarragona en 2h31min y la mayoría con marcas de 1h13min de media maratón). A los 5 km de haber empezado, ya con el ritmo un poco más tranquilo me tope con una cuesta de 500 metros (para que os hagáis una idea muchos de los que hacían el triatlón completo la subían andando) y eso me rompió. Sumado a que hacía mucho sol y calor (y yo soy animal de carreras con frio y no con calor) me provocó un flato ya en el km 7. Y tocó luchar, tocó repetirse a uno mismo que podía acabar, que tenía dos compañeros que lo habían dado todo antes que yo y no podía abandonar. Pasé por el km 10 y vi a Branko, y le dije que no estaba nada bien, que no podía apretar el ritmo. Corrió a mi lado 200 o 300 metros, me dio ánimos, me tranquilicé y apreté. Para entonces ya era imposible hacer una buena marca, pero tenía la oportunidad de tratar de mantener la posición con la que habíamos salido después del relevo de la bici: sólo me quedaba adelantar a un corredor y nuestro equipo quedaría en octava posición. Cada vez que me apretaba e intentaba correr por debajo de los 4’15’’ el km sentía pinchazos en el costado.

Recuerdo unos últimos 5 quilómetros duros, mucho calor, nuevamente la cuesta de 500metros (eran dos vueltas a un circuito de 10,5km’s), y a 1km del final vi al corredor del equipo que nos precedía, un esprint y le adelanté, quedaban sólo 200 metros y allí estaban Branko e Ivan esperándome a 50 metros de la meta. Llegamos los 3 juntos, éramos finishers. Al final hice la media maratón en 1h y 33 minutos, con la marca 15 sobre un total de 33 participantes.

Salí demasiado deprisa, no dosifiqué mi esfuerzo, pensé que volver a hacer menos de una hora y media no me costaría demasiado, subestimé lo que significa correr, lo que significa sufrir y me llevé una buena lección. Aunque también me quedo con la parte alegre de la historia: corrí con dos grandes compañeros, hicimos un trabajo en equipo. Fue nuestra primera vez.