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1/2 Maratón Granollers 2014: recompensa al esfuerzo

Siempre que estoy en la línea de salida de una carrera me tiemblan las piernas, los nervios hacen que me cueste respirar, el reto que tengo por delante me genera ilusión a la vez que mucho respeto. Pero todo pasa cuando oyes la señal de salida, todo se convierte en alegría, fuerza, energía,  y, sobretodo, reto personal de superación.

granollers2014Hace un año, en febrero de 2013, corrí la media maratón de Granollers y conseguí clavar el qué hasta hace pocos días era mi mejor crono. Ahora, un año más tarde vuelvo a estar en la línea de salida de Granollers, a pocos segundos que de inicio la carrera, con nervios en las piernas y con la cabeza dando vueltas sobre cómo correr hoy. Dentro de 15 días voy a correr la maratón de las vías verdes y  lo más razonable es no forzar, conservar y plantear la carrera de Granollers como un entreno, de calidad, pero un entreno. Hace 15 días pinché en la media maratón de Sitges por querer ir demasiado deprisa y a sombra de un segundo pinchazo recomienda prudencia. Y…

Pocos segundo antes de empezar la carrera  cierro los ojos, recuerdo mentalmente los últimos tres años, recuerdo el primer día que me puse unas zapatillas para salir a correr, las lesiones, los entrenos en solitario, la lucha con Ella de los últimos 18 meses para alcanzar nuestra particular cima, en esos segundo comprendo que aunque quiera nunca podré salir a conservar, nunca podré salir a no forzar.

Suena la señal de salida y decido que he venido a correr, he venido a hacerlo lo mejor posible, a intentarlo hasta el final.

La media maratón de Granollers tiene un primer tramo de 11km en subida hasta la Garriga, así que si quieres hacer una buena marca hay que tratar de subir fuerte ese primer tramo aunque guardando algo para los segundos 10km que son en su mayoría en bajada. Arranca la carrera y voy muy cómodo, a ritmo constante de 4min 5seg, las piernas responden y la cabeza también. En poco más de 45min estoy cruzando la plaza que hay delante dela iglesia en la Garriga, el punto en el que acaba la subida y empieza el descenso hasta la línea de meta. Mirar el reloj y pensar que hoy es el día, que si no aparece el flato como en Sitges hoy la marca puede ser muy buena y lo mejor… las sensaciones de la carrera, piernas bastante frescas y mucho ánimo.

Empieza la bajada y como siempre mucho público que te anima, aplaude y grita tu nombre escrito en el dorsal. Está claro que esta es una carrera especial en la que los más de 10.000 corredores inscritos tenemos la suerte de contar con mucho público, mucha gente volcada animado sin parar. El ritmo al que bajo es mucho mejor que el año anterior, cerca de los 3min50seg por km, y enseguida entro en Granollers. Quedan menos de 4 km y empiezo a notar el esfuerzo, mi cabeza empieza  a pensar que lo mejor no lo aguanto, que a lo mejor tendré flato, que a lo mejor tendré que parar. Son aquellos momentos, que siempre aparecen, en los que hay que vencer a la mente, recordar las horas y los km de entreno.

Los últimos km se hacen duros y largos, veo al fono el arco que señala la meta y quiero llegar pero parece que se aleja en vez de acercarse. Es un final de carrera en el que la gente te ayuda, te empuja, grita tu nombre y te hace sentir protagonista, especial por un momento.

En este momento, cuando se acerca la meta, en una carrera especial como Granollers, me acuerdo, siempre de ellos, de Adrià, de Èlia, de Queralt, mis hijos, y de Ella, mi ejemplo, mi inspiración, de su espíritu de lucha que siempre me empuja a dar un poco más.

Cruzo la meta, el reloj se para en 1h25min26seg. He batido mi mejor marca pero os confesaré que más importante que esto hoy me siento orgulloso de sentir la recompensa al esfuerzo, a la voluntad de superación. Granollers sigue siendo una carrera muy especial.