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Maratón Vies verdes: corriendo en solitario

logoEste año tenía previsto volver a correr la Maratón de Barcelona, fue mi estreno en la distancia en marzo de 2013, disfruté como nunca y tenía muchas ganas de repetir, pero por motivos familiares el próximo 16 de marzo no podré estar en la salida de la maratón así que busqué una alternativa para correr una maratón este 2014 y… el pasado 16 de febrero corrí la Maratón de las Vies verdes, en Girona.

Una carrera particular y diferente por muchos motivos. En primer lugar se trata de una maratón el 80% de la cual transcurre sobre camino sin asfaltar. En segundo lugar es una carrera con pocos participantes, este año tomaron la salida poco más de 340 corredores. Y, finalmente, es una carrera que todo el mundo dice que es en bajada (transcurre por la antigua vía del ferrocarril entre Girona y Sant Feliu de Guixols),  hasta que llegas a la carrera y descubres que no.

A las 4:30AM suena es despertador, pies al suelo y lo primero un plato de macarrones con aceite, un desayuno que a esa hora es casi imposible comer. A las 5:30AM equipado con todo lo necesario para la carrera me subo al coche dirección a la línea de llegada, Sant Feliu de Guixols. Allí dejo el coche y me subo, junto al resto de corredores, en varios autocares que nos llevaran hasta la línea de salida en Girona, viaje que me permite concoer a un crack, Esteve, el año pasado se estrenó en esta distancia y en esta carrera con un espectacular 2h58min, en un rato pulverizará esta marca.

12609561164_a680701c79_bA las 9AM suena la sirena y arranca la carrera. Salgo como siempre nervioso, con el corazón disparado, con la adrenalina a tope, rápidamente me recuerdo a mi mismo que quedan 42km, esto es muy largo, he entrenado para intentar bajar de las 3h15min y hay que correr con cabeza. El primer km transcurre por las calles de Girona pero enseguida entramos en terreno sin asfaltar y aquí constato que esta es una carrera distinta, ya no hay público, ya no hay gente, sólo un paisaje natural, bosques, campos hasta la línea de llegada. Los primeros km transcurren tranquilos, a buen ritmo, en compañía de 3 o 4 corredores hasta que llegamos a LLagostera, más o menos en el medio maratón. Paso con poco más de 1h32min, empieza a dolerme el glúteo y mis compañeros durante la primera mitad de la carrera se han ido quedando por el camino. Así que miro hacia delante y me doy cuenta que me quedan 21 km en solitario.

Empieza una ligera subida durante algo más de 4km hasta el km 25 y voy bastante bien hasta que empieza la bajada, el glúteo me duele al apoyar la pierna y aparece mi amigo el flato. Son los peores momentos de la carrera, todavía me faltan 12 km, estoy corriendo sólo, con dolor y mi mente empieza a preguntarse ¿qué hago aquí?, ¿porqué estoy corriendo? ¿no sería mejor abandonar? Cuando corres una maratón (y con esta van tres) en mi caso ya se que llega un momento que la mente intenta traicionarme, es más fácil parar, dejarlo. Pero he venido a correr, a llegar hasta el final. Aprieto con la mano la zona del flato y sigo.

Cruzo el indicador del km32, ahora sólo faltan 10. Toca intentar regular la energía que queda. De estos 10km los últimos 2 son en subida así que será mejor cuidar las piernas. He estado corriendo para bajar de 3h10min así que tengo margen para conseguir la marca para la que he entrenado. Pasan los km, mi mente sigue jugando a ver si engaña al cuerpo pero no me paro, sigo hasta que me cruzo con un un chico que está entrenado y me dice que sólo quedan 2km, que son en subida pero que ya lo tengo.

Concentro las pocas energías que quedan en cada paso que doy, miro el reloj y si mantengo el ritmo podré bajar de 3h10min, ya he llegado a la parte más alta de Sant Feliu de Guixols ahora sólo queda 1km y ya es todo bajada, por fin vuelvo a ver gente, aplauden el esfuerzo, animan mientras entro en la alfombra que marca los últimos metros. Al fondo veo el crono, voy justo para mi marca así que esprinto, después de 42km algo queda en las piernas. Paso la línea de llegada en 3:09:49 (2 minutos menos que en la maratón de Barcelona). Como anécdota decir que mi posición final fue el 23 de 341 participantes. No creo que nunca más vuelva a quedar en este posición.

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Caigo al suelo, no puedo andar, mis piernas no responden, pero estoy feliz, he completado un reto quizás mayor que la primera maratón, correr una segunda maratón de asfalto (entremedias corrí una de montaña) prácticamente en solitario, rebajando el tiempo de la primera. 42,195 metros sufridos, llorados y gozados cada uno de ellos.