Archive | septiembre 2014

Quitarse una espina: crónica SailFish Berga 2014

IMG-20140914-WA0019 (1)El año pasado ya corrí el triatlón de larga distancia de Berga, y me quedé con una espina clavada: un muy mal segmento de correr, con mucho cansancio, mucho calor, piernas fundidas… crucé la línea de meta feliz porque estaba con mis hijos pero derrotado moralmente, mucho entreno y poco resultado. Así que decidí que en 2014 volvería aunque sólo fuera con el propósito de acabar más contento, satisfecho del esfuerzo…

Son las 4:30 de la mañana y suena el despertador, este año la organización ha adelantado 2horas la salida del SailsFish Berga así que toca madrugar para llegar a las 6:30am a Berga, dejar todo el material para el segmento de run que se hace por las calles de esta ciudad y subirse al autobús que nos lleva al Pantano de la Baells. Llegamos al pantano que empieza el día, los primeros rayos de sol nos muestran unas aguas tranquilas, a 22 grados según la organización (luego en la salida confirman que está a 17 grados). Nos ponemos el traje de neopreno y los 800 participantes bajamos la rampa que da acceso al agua. Se trata de una de estas carreras en las que la salida se da con todos en el agua, cosa que agradezco porque con mi nivel de natación puedo ponerme a un lado y dejar que salgan todos y yo a mi ritmo. Justo en el momento de dar la salida la niebla ha bajado y la visibilidad no llega a los 25 metros… con lo poco que me gusta nadar sólo me faltaba esto.

Para los que nos gusta poco nadar los 1.900metros de un medio ironman son un pequeño suplicio. Trato de no pensar en todo lo que queda sino sólo en la siguiente baliza, trato de marcar un ritmo y cada 10 brazadas levantar la cabeza para garantizar que no me desvío mucho. Pero se me hace eterno, soy consciente que voy lento (más que el año pasado), nada raro teniendo en cuenta que este año he entrenado mucho menos en agua, tengo las manos y los pies que se me duermen, seguramente del frío y del cansancio. Poco a poco voy viendo la rampa de llegada, finalmente llego y los voluntarios me ayudan a salir del agua: mareado, desorientado, cansado, pero tranquilo mi suplicio ya ha acabado; ahora toca disfrutar. Han sido 46min en el agua; 3 más que el año pasado para salir en la posición 579… vaya casi el último. Ahora tocará remontar.

IMG-20140914-WA0012Llego a la parte superior de la presa donde están las bicis, una transición rápida y en poco ménos de 4 minutos ya estoy en la carretera subiendo las rampas hasta Berga. El inicio de la bici siempre me anima porque al salir tan retrasado del agua enseguida empiezo a pasar a ciclistas. Llegamos a la carretera nacional y tocan casi 10 km en bajada así que a acoplarse en la bici y a disfrutar hasta PuigReig, allí empieza la subida, 14 km hasta la Espunyola. Aqui el año pasado me equivoqué, me sentí más fuerte de lo que estaba y subí con el plato grande y luego lo pagué, de forma que este año me controlo, voy alternando el plato grande y el pequeño tratando de mantener la cadencia de pedaleo. Subo cómodo y rápido adelantando a muchos ciclistas (os confesaré que adelantar a muchos ciclistas que van con la cabra produce un cierto placer… nado mal pero voy mejor en bici). Llego al final de la subida, un poco de agua, una barrita y a llanear hasta Berga. Una vez llegamos a la ciudad toca una segunda vuelta con la ventaja de conocer perfectamente el circuito y poder regualr. Voy más descansado que el año pasado y diría que un poco más rápido. 3horas exactas tardo en completar el segmento de bici y llegar al centro de Berga (no sin antes completar los último 100metros con una rampa de las que parten piernas, 20% desnivel). He recuperado posiciones y he completado el circuito de bici en la posición 398.

Me calzo las zapatillas de correr, me tomo un gel, sorbo de agua y a correr. Llega el momento de quitarse la espina del año pasado. El circuito son 3 vueltas de casi 7 km sin un metro de llano: o subes o bajas. No hay descanso y física y mentalmente para mi es uno de los circuitos más duros para correr. Decido ver como estoy en la primera vuelta para calibrar fuerzas. Pongo velocidad de crucero, 4min 25seg el km y el cuerpo aguanta. Corro bien, tranquilo, sufriendo poco (lo poco que se puede sufrir después de 4h de competición) y voy pasando gente. La ventaja de hacer 3 vueltas es que te vas cruzando con toda la gente que conoces, veo a Pere y a Marcus (en dos semanas tiene el IM de Mallorca y están muy fuertes, seguro que acaban en 5h o menos), veo a Alcántara con su ritmo diesel, veo a otros compañeros del Club triatlo Sabadell. Pasan los km y sigo a mi ritmo, contento porque las sensaciones no tienen nada que ver con el año pasado.

20140914_143304En el público están Gerard (gran sorpresa) y Sergi (autor de algunas de las fotos de este post), animándome (Gracias por venir cracks). Voy haciendo km, el ritmo aguanta. Empiezo a hacer cálculos de tiempo y veo que bajar de las 5h30min es posible. Me quedan 3km y decido apretar un poco, expmir cuerpo y mente hasta el final. Doy el último giro, quedan 750m, aprieto los dientes y sólo veo el arco de meta, no veo ni oigo nada más, miro al suelo y veo la alfombra azul ya casi estoy. Hoy mis tres hijos no están y recuerdo que ellos hicieron que el año pasado no abandonara, recuerdo que su mirada me dio las fuerzas para acabar. Hoy no están, y Glòria tampoco, aquí pero si su fuerza y cariño. Cruzo la meta. He acabao el segmento de run en 1:33:41 (con el parcial 66 de los 800 participantes) para cerrar con 5h26min, 12 minutos más rápido que el año pasado.

Es difícil explicar la suma de emociones cuando pasas la meta de una carrera como esta. He sufrido, he padecido, he vibrado, he reído, he gozado pero hoy, sobretodo, me he superado, he sabido estar a la altura de lo que quería, apretando los dientes, poniendo el alma y todo mi empeño en acabar,  no dejando que la mente me traicionara. He cruzado la meta y hoy si me siento ganador, me siento feliz y contento de haber acabado y haber superado algunos fantasmas. Pongo fin a mi temporada de triatlón, reconozco que un poco cansado de nadar y de la bici, necesito recuperar alegría y ganas para volver la temporada próxima. Pero no me podría ir con mejor sensación que la de hoy.

 

 

1 túnel, 10km, 300 participantes

Son casi las 2 de la madrugada y estamos a punto de empezar, está claro que esta es una carrera especial y no sólo por su horario sino porque somos sólo 300 que esta noche recorreremos 10km por los túneles del metro de Barcelona. Se trata de la Discovery Underground, una carrera organizada por Discovery Max y que sirve para celebrar los 90 años del metro de Barcelona.

10670259_813908261973129_6887592347743758444_n3 horas antes nos han convocado en la Plaça Universitat donde nos entregan un casco de protección y una lista de posibles «peligros» que nos podemos encontrar durante la carrera. Si no fuera por lo especial y excepcional de la carrera después de leer la lista uno se iría a casa: cables, cajas de luz, rejillas, charcos de agua y de grasa y cables de alta tensión («sólo» 15.000 voltios). Una vez equipados bajamos al anden dónde nos colocan en grupos de 60 que irán saliendo cada 2 minutos. No se trata de una carrera competitiva (no hay dorsales, no hay chip para medir el tiempo) entre otras cosas por la dificultad de correr en grupo por las vías del metro. Tengo la suerte de estar ubicado en el primer grupo y muy cerca de los primeros de forma que cuando suena la sirena arrancamos y enseguida me doy cuenta que esto no se parece a ninguna carrera ni a ningún sitio por el que haya corrido antes.

Empezamos a correBarcelona  28/08/14 Cursa Underground Barcelona 2014 ©Edu Omedesr entre las vías del metro y enseguida veo que sólo cabe un corredor, es prácticamente imposible correr en paralelo de forma que si uno quiere adelantar o le adelantan se tiene que hacer por el espacio que queda entre el rail del metro y la pared. Hace mucho calor, mucha humedad y como ya nos han anticipado el suelo está lleno de pequeños (y no tan pequeños) obstáculos que hay que ir sorteando con mucha atención para no acabar en el suelo (poniendo a prueba el casco que nos han dado).

Es imposible medir la distancia de la carrera ya que el reloj con GPS no tiene cobertura bajo tierra y no están indicados los quilómetros así que tocará correr «por sensaciones», intuyendo el ritmo al que corro y, por lo tanto, los quilómetros que voy recorriendo. La única referencia es que tenemos que pasar por 14 estaciones de metro pero pronto descubro que la distancia entre cada una de ellas no es homogénea.

A los poco minutos me quedo prácticamente sólo corriendo viendo a un par de corredores varios cientos de metros delante mío y sin oír a quienes vienen por detrás. La sensación es especial, un profundo silencio sólo roto por mi respiración y el ruido que los colectores de aire provocan cada medio quilómetro (más o menos). Cuando pasas por una estación 2 o 3 personas de la organización saludan y animan, se trata de una carrera sin público, sin nadie cerca para animar. Poco a poco pasan las estaciones, el calor y la sensación de humedad aumenta. Pasado el que creo es el ecuador de la carrera todo se vuelve un poco más complicado, empiezan a aparecer traviesas de hormigón para sujetar las vías, cambios de aguja, rejillas móviles, charcos de agua (por la filtración del río besos), así que pasamos de una carrera «normal» o lo que parece una carrera de obstáculo. El silencio se rompe por los gritos de los corredores avisando a los que vienen detrás de los obstáculos. Está claro que los túneles del metro no están pensados para carreras 🙂

10622764_813909311973024_8481192210226982556_nPaso la penúltima estación y empiezo a ver a lo lejos la estación de Gorg donde está la llegada; una sensación de euforia empieza a recorrer mi cuerpo, empiezo a ser consciente de los especial, de lo mágica y distinta que ha sido esta carrera. He corrido al máximo, no he querido relajarme en ningún momento, pero estos últimos metros aflojo el ritmo, disfruto de la llegada, finalmente llego a la estación donde un reloj me indica que cruzo la meta en 41 minutos. Me aplauden y me animan, hasta hacen fotos lo medios acreditados de la carrera pero la sensación es muy extraña, todos ellos están 1,5metros por encima, ellos en el anden y Yo en las vías.

Corro porque me gusta, porque me permite despejarme, porque me permite liberar la mente, porque me permite fijarme retos y tratar de cumplirlos, porque hace que me sienta mejor conmigo mismo. Y correr bajo tierra consiguió reforzar todavía más ese sentimiento, han sido prácticamente 41 minutos en solitario, en silencio, con la sensación de ser un privilegiado que corre por un espacio donde nadie (a parte de los 300 inscritos en esta carrera) volverá a correr. Una carrera distinta…