Archive | marzo 2015

Maratón de Barcelona: llenar un vacío

IMG-20150315-WA0005Hace unos meses crucé la meta en Valencia, paré el crono en 2h58min09seg en la maratón y lloré, había cumplido un reto que durante mucho tiempo había estado preparando. Pasaron los días y descubrí que haber cumplido aquel reto me había vaciado, me había dejado sin ganas, sin ambición, sin objetivos. Descubrí con sorpresa que tras más de 4 años de entrenos, carreras, sueños, marcas, lo que tenía por delante era un vacío.

Pero un café lo cambió todo, o quizás ese café sólo sirvió par que emergiera algo que estaba allí escondido. Hugo me invitó a un café para que le contara mi experiencia en Valencia, él había corrido la maratón de Barcelona el año antes entrenado como un animal pero no tuvo su día y sólo guardaba malos recuerdos de aquellos 42,192km en Barcelona. ¿Una propuesta? ¿Porque no corremos juntos, porque no marcamos un objetivo realista y preparamos la carrera y salimos el 15 de marzo a disfrutarla?

De repente sin buscarlo, de hecho sin ser consciente de ello algo lleno el vacío, algo volvió a darme un motivo para salir a correr: ayudar a alguien. Han sido 3 meses de entreno, empezamos 3, a nuestro reto se unió Branko, el culpable que el deporte forme parte de mi vida de la forma que lo hace, aunque sólo llegamos dos a la salida, Branko se lesionó días antes.

Y el pasado domingo a las 8:30 de la mañana estábamos Hugo y yo en la salida, nerviosos, recordando que la culpa de todo lo tuvo ese café, esa conversación de más de 1 hora en una terraza en Sabadell en la que sin saberlo los dos llenamos un vacío. Arranca el crono, suena la música y empezamos. Nada es comparable a ese momento, de repente todos los miedos, todas las dudas, todos los problemas desaparecen, sólo notas energía, fuerza y sólo ves una línea azul marcada sobre el asfalto… toca seguirla durante 42,192km. Fue una gran carrera, nos reímos, bromeamos, animamos a quienes nos animaban desde las aceras, sufrimos, estuvimos a punto de bajar los brazos, tuvimos subidones. En el km 34 estuve a punto de dejarlo, las piernas no respondían y la cabeza tampoco. Hugo se giro y me recordó que a esa aventura habíamos venido juntos. Gracias amigo!!

Pero los dos sabíamos que ese día nos tocaba cruzar juntos la meta. La parte final de la maratón de Barcelona sube durante 2km por la Avenida Paralel, un final temido de carrera porque llegas con las fuerzas justas y esos pocos grados de inclinación de la calle se convierten en tu mente y en tus piernas en rampas verticales como si de escalada se tratase. Cada uno completa ese final como puede, como su cuerpo le permite. Yo decidí mirar al suelo, apretar los puños y correr. Llegué a 300metros de la meta, me paré, me giré y esperé… 45 segundo mas tarde llego Hugo, nos quedaban pocos metros y pocos segundos para completar nuestra carrera: queríamos bajar de 3h15min (y al final nos sobró un segundo).

Hemos venido aquí para cruzar juntos la meta… enfilamos los 200metros finales, música, gente, aplausos, emociones… y levantamos os brazos y juntos cruzamos la meta.

El domingo conseguí mi reto, no tenia nada que ver con una marca, no tenia nada que ver con una posición, tenía con ver con llenar un vacío, con darle sentido al sacrificio, con ayudar, con disfrutar.