Archive | septiembre 2017

Un sueño de 110km: mi crónica de la UltraPirineu 2017

A veces sueñas con hacer locuras y poco más de 2 años soñé en correr algún día la UltraPirineu, una carrera de 110km y más de 6.500m de desnivel positivo que transcurre por las montañas del Cadí. Ese día dormimos con mis hijos y mi mujer en el refugio del Niu de l’Aliga a 2.537m de altura en la Cerdanya (el punto más alto de la carrera) y cuando me levanté y salí a ver la montaña a las 6 de la mañana y me imaginé llegando un día a ese refugio en la carrera tomé la decisión: correré la UltraPirineu.

Y el pasado sábado día 23 de septiembre con mi dorsal 351 a las 7 de la mañana junto a casi 1.000 soñadores más (con Pere, Pepe, Joan, Gerard, Jordi y Armand) arrancó la UltraPirineu. La culminación de muchos meses de entreno, de muchos madrugones; nervios e ilusión y muchas ganas de disfrutar todos y cada uno de los km que teníamos por delante.

 

Etapa 1: Bagà – Rebost

Salimos a las 7, casi 1.000 corredores en la plaça portxada de Bagà, emoción, nervios, ilusión y porque no decirlo un poco de miedo. Hay tanta gente que salimos caminando, disfrutando del momento, de la magia de todos los que nos animan conscientes que por delante tenemos 110km. Poco a poco empieza la subida hacia el primer refugio, el Rebost. Se trata de un tramo de 7,6km y 1.000m de desnivel positivo. Estamos frescos y vamos subiendo casi en fila de a uno. Es un inicio duro y exigente que conseguimos sortear en 1h 46min. todavía hay ganas de hablar mucho, hacer bromas y reírnos; muchos corredores juntos ya que todavía no hemos tenido tiempo de estirar el grupo. Llegamos al refugio, recargamos agua y casi sin parar seguimos hacía el segundo avituallamiento: el Niu de l’Aliga.

Etapa 2: Rebost – Niu de l’Aliga

Ahora estamos subiendo hasta el punto más alto de toda la carrera, el refugio de Niu de l’Aliga a 2.537m. Este tramo tiene 6,1km y 930m de desnivel positivo. Empezamos el tramo pensado que cuando lleguemos arriba en poco más de 15km ya casi habremos cubierto 1/3 del desnivel positivo de la carrera. El sol hace rato que ya ha salido y la temperatura es perfecta. En poco más de 1h15min llegamos al refugio donde hay un gran ambiente, mucha gente ha subido para recibirnos y animarnos. Al llegar no puedo dejar de recordar ese día en el que tomé la decisión de estar en la línea de salida, allí sentado contemplando la inmensidad de la montaña. Pero no hay tiempo para despistarse, pasamos por el avituallamiento, recargamos agua, un buen bocadillo de nocilla y casi sin tiempo -literal porque Pere, Gerard y Pepe ya están bajando- emprendemos el primer gran descenso del día.

Etapa 3: Niu de l’Aliga – Serrat de les Esposes

Empieza el tercer tramo hacia el Serrat de les Esposes. Un tramo de 14,4km donde manda la bajada con más de 1.500m de desnivel negativo. Empieza con un descenso técnico y con muchas piedras, se trata de los tramos que no se me dan muy bien, soy de los que está incómodo bajando. Pero se trata de uno de los tramos más bonitos de la carrera, a la derecha divisamos ya toda la Cerdanya, y a la izquierda el Massis del Pedraforca, una preciosa montaña imponente con sus dos cimas. Van pasando los km y vamos acumulando cansancio y empiezo a descubrir lo que ya me habían avisado, mi mente empieza a dar vueltas acerca de lo largo que será esto. Empiezo a pensar más en lo que me queda que no en disfrutar lo que estoy haciendo.  Se trata sin duda de una carrera donde la mente juega un papel crucial. Hay que cuidar las piernas spero sobretodo hay que cuidar la cabeza.

Después de poco más de 6h llegamos al refugio, paro 5 minutos, lo justo para recargar agua y tomar glucosa. El teléfono no ha parado de sonar con mensajes de whatsapp así que lo miro y me llevo una gran alegría: Glòria, mi mujer, y los niños finalmente si han venido a verme y me esperan en el próximo avituallamiento. Subidón que me da alas para afrontar el siguiente tramo hasta Bellver.

Etapa 4: Serrat de es esposes- Bellver

Este es el primer punto delicado de la carrera para mucha gente. Hasta este momento la carrera transcurre de refugio en refugio en alta montaña (la base de esta carrera es el circuito de Cavalls de Vent, una ruta de 85 KM entre 8 refugios, que para la ultra Pirineu se alargan a 110 ya que se sube desde Bagá hasta el primer refugio y luego se baja a Bellver y a Gósol) y ahora toca bajar a la parte baja de la valle de la Cerdanya, en Bellver, donde hay la primera base de vida (se trata de un punto en el que los corredores podemos dejar una «bosla de vida» con ropa y calzado de recambio para cambiarnos y en el que hay comida caliente -pasta-). Y es delicado porque mentalmente bajas pero sabes que luego tocará volver a subir, haciendo algunos tramos de asfalto.

Pero en mi caso la emoción me empuja y empuja, sé que mi mujer, mis hijos, mis padres, mis hermanos y un buen número de amigos estarán allí. Así que aprieto los dientes y llego más de 10 minutos antes de la previsión que la aplicación de seguimiento en tiempo real que hace la organización ha previsto. A 500m del pabellón de Bellver empiezo a oír el speaker, la música y de repente veo a Glòria que sale a recibirme y me pongo a llorar como un niño. «Estoy bien», le digo cuando ella se preocupa al verme llorar, «es que estoy muy emocionado de veros», le digo. Me abrazo con ella, vienen los niños y les beso y abrazo. Llevo 40km de carrera y más de 7horas y media corriendo. Dado que ellos no pueden entrar en el pabellón, entro sólo, como rápidamente un plato de macarrones, recargo bebida y salgo a estar con ellos mientras Pere y Gerard comen.

De los 5 que hemos salido juntos en Bagà aquí es donde nos separamos: Pepe y Joan se retiran (Pepe ya sabes que esta carrera siempre estará aquí… y volveremos), Pere (que va un punto más fuerte que nosotros sale antes) y Gerard y yo decidimos que llega el momento de hacer equipo y salir juntos… veremos hasta donde llegamos.

Nos despedimos de la familia, de verdad no sabéis lo que significa teneros aquí, la fuerza y la energía que recargo con vosotros. Mi hijo pequeño y mi sobrino corren a mi lado a la salida, chocamos las manos y nos despedimos, vuelvo a estar sólo… quedan 70km por delante.

Etapa 5: Bellver – Cortals

Tramo durísimo, salimos casi a las 16 de la tarde, el sol pica y tenemos por delante casi 10km y más de 700m de desnivel positivo para volver a subir a la montaña. Es un tramo pesado porque arranca con 2-3km en llano y después más de 5km de subida sin ningún descanso. Este es el único tramo que había entrenado durante el verano y descubro lo bueno que es esto: se perfectamente por dónde ir, las subidas que vendrán, donde están los pocos descansos y esto me permite regular. Llego a la parte más alta y me siento unos pocos minutos a esperar a Gerard que ha ido más lento en la subida, nos juntos y hacemos los 2 últimos km hasta el refugio por un sendero dentro del bosque maravilloso.

Etapa 6: Cortals – Prat Aguiló

Salimos del refugio bien cargados de agua y yo con chuches en los bolsillos para ir comiendo azúcar durante todo este tramo. Llevamos ya 10h de carrera y tenemos por delante el sexto tramo con más de 11km y más de 900m de desnivel positivo que se concentran en la primera mitad del mismo. Tramos largo y con un perfil rompe piernas que tardamos más de 2h y media en recorrer hasta que llegamos a uno de los puntos más temidos para mí: Prats d’Aguiló.

Etapa 7: Prats Aguiló – Gósol

En una carrera hay varios puntos en los que otros corredores que ya han corrido la carrera te avisan que te guardes fuerzas, que es muy duro, que sobretodo no te pases… y en la UltraPirineu uno de estos tramos es el Pas dels Gosolans. Se trata del inicio del séptimo tramo de la carrera donde en poco más de 2km se ascienden 400metros para coronar el segundo punto más alto de la carrera a 2.400m.

Cuando llegamos al refugio de Prats antes de este ascenso esta ya cayendo la noche, son casi las 20h así que nos equipamos para el frio y la oscuridad con la chaqueta paraviento, guantes, una braga para el cuello, gorro grueso y el frontal de luz en la cabeza. Y empezamos a subir. Como todavía hay un poco de luz y el corredor que tengo delante mío lleva encendida la luz decido no abrir mi frontal y ponerme detrás suyo. Eso me ayuda porque al no ver la magnitud de la montaña que estoy subiendo no tengo la sensación que sea tan duro, y  pongo un ritmo muy elevado que más tarde acabaré pagando. En poco más de 35 minutos llegamos a la cima, encendemos los frontales ya que la noche ya ha caído y empezamos el descenso hacía en segundo punto de vida: Gósol. En ese momento pienso que esta subida no era tan dura como todo el mundo me había avisado, «Que exagerados», pienso.

Y empezamos el descenso de más de 10km hacia el siguiente avituallamiento. Al principio todo marcha bien, piernas frescas, cabeza bastante fresca y contento al pensar que esto no es tan duro como creía. Pero poco a poco empiezo a notar el estómago como se cierra, me siento un poco mareado, las pernas empiezan a estar muy pesadas a pesar que estamos bajando y al final mi cabeza ya no puede más. Mi mente empieza a pensar que si sigo así no acabaré, que no puedo pasar toda la noche corriendo, que lo mejor sería retirarme, que ya volveré el año próximo. Y así durante casi 2 enternas horas hasta que llego a Gósol.

Entro en el avituallamiento y la primera persona que me mira me dice: “pareces the Walking Dead”. Mi pensamiento en ese momento es abandonar, miro a Gerard y le digo que no puedo, que no me siento con fuerzas, que tengo miedo de lo que queda (es decir unos 35km y entre 7 y 10h de carrera). Y además me veo que no puedo seguir el ritmo de Gerard, que eso a él le penaliza y que lo mejor sería que el fuese a su ritmo pero sé que eso me condena a no acabar. Aun con la decisión tomada de abandonar decido cambiarme de ropa y de zapatillas y comer un bocadillo de butifarra y un par de vasos de CocaCola. Sentado en el suelo pienso que abandonar no ha sido nunca una opción y que al día siguiente me arrepentiré. Me levanto y aún no se cómo le digo a Gerard «vamos hasta el siguiente refugio y si no puedo allí abandono».

Aquí empieza mi segunda carrera, una carrera basada en seguir el ritmo que Gerard decide imponer para evitar que andemos y que eso nos condene a los dos a no acabar, empieza la carrera en la que durante más de 25km tengo que luchar a cada paso por no perderle de vista, luchar a cada paso por conseguir mi sueño de cruzar la meta. Y decido que a partir de ahora no hablo más allá del siguiente refugio, sólo existe un objetivo, llegar al siguiente avituallamiento.

Etapa 8: Gósol – LLuis Estasen

Salimos de Gósol todavía no sé ni cómo y empezamos a subir hacia el siguiente refugio. Es un tramo de unos 9km con casi 500m de desnivel positivo. Sufro a cada paso, sufro con cada metro de subida y de bajada. Y Gerard tira de mí, no baja el ritmo tal y como hemos quedado. Él está fuerte y merece acabar, y yo sé que si le sigo aún sufriendo también acabaré. Y así en poco más de 2h y 30min llegamos al siguiente refugio.

Etapa 9: Lluis Estasen – Gresolet

5 minutos en el refugio y continuamos, no queremos enfriarnos y empezamos el tramo más corto de la carrera, poco más de 3km hasta el refugio de Gresolet. ¡Pero que 3km!!! La mayor parte son en bajada llena de barro y en la que lo raro es no patinar. Descendemos con mucho cuidado y poco a poco empezamos a oír la voz de 2 speakers animando. Es alucinante, son más de las 2 de la madrugada y en ese refugio hay dos personas micro en mano y música a tope animando a los corredores. No imagináis lo que significa en plena noche oír como alguien te anima y te recuerda lo que haces allí, lo poco que te queda y lo mucho que has luchado por llegar a la meta. Así llegamos al refugio de Gresolet con una fuerte subida.

Etapa 10: Gresolet – Vents

Salimos de Gresolet y mi cuerpo sigue todavía bloqueado, me cuesta cada paso que doy y soy consciente que ahora vienen tramos en subida. Cuando sales de Gresolet tienen 2km de fuerte subida, así que decido ponerme música y decirle a Gerard que él tire y que le pillo arriba (traducido «Gerard me esperas arriba, por favor?»). Poco a poco voy subiendo, la música consigue que me olvide de todo y pillo a Gerard arriba y seguimos trotando hasta el refugio de Vents del Cadí. Venga va que sólo falta 1 avituallamiento.

Etapa 11: Vents – Sant Jordi

Vents, al igual que antes con el Pas dels Gosolans, es otro punto de los que todo el mundo te ha avisado. Vienen más de 4km de subida con 650m de desnivel positivo llamado los Empedrats, un camino en subida de piedras que va cruzando constantemente un río cargado de agua. Me vuelvo a poner música (que gran idea lo de crearme una lista de spotify por si acaso) y empezamos a subir. Mis piernas empiezan a responder mejor que antes, empiezo a poder seguir el ritmo de Gerard con menos dificultades y poco a poco vamos subiendo. Llega el momento cómico cuando el frontal de Gerard decide que deja de funcionar con luz blanca y aparece una luz roja, así que los 2 últimos km parecemos una discoteca andante. Llegamos a Santo Jordi, último avituallamiento.

Etapa 12 y final: Sant Jordi – Bagà

Ahora sí, ahora ya puedo pensar en el final. No me lo creo, pero estoy a sólo 12km de la meta. Llevamos casi 23h de carrera. Galletas saldas, un poco de agua y empezamos el descenso hacia Bagà. Nos queda un último regalo en forma de tramos de 750metros con 200metros de desnivel positivo, es decir, una pared que la emoción hace que subamos con menos dificultades de las previstas y ahora sí «sólo» nos quedan unos 8 km de descenso, la mayoría por pista forestal. Empezamos a trotar y poco a poco vamos acelerando el paso, la adrenalina de saber que vamos a llegar nos hace acelerar. Salimos a la carretera, se hace de día y sólo pensamos en la línea de meta. Entramos en Bagá pasando por el camping donde nos cantan que nos queda 1km. Buff nos miramos con Gerard, estamos a punto de conseguir algo que he soñado mucho pero que en las últimas horas he visto peligrar, algo que nunca pensé que sería tan duro. Le doy las gracias a Gerard, sin ti imposible. Entramos en Bagà, descendemos las escaleras, vemos las banderas de la línea de meta, grito, grito, grito, grito, lo he logrado.

24h y 42minutos después, corriendo como si no llevara más de 110km en las piernas, saltando como un niño pequeño, cruzo la meta.

Jordi acabó rebentando el crono (es un extraterrestre), Pere rozó las 24h con el mérito de correr sólo toda la noche, Armand corrió más de 80km lesionado… eres un animal; Joan y Pepe se retiraron pero la UP estará allí el próximo año; y Gerard contigo del primer al último KM, sin ti imposible. FELICIDADES finishers.

Soy consciente que a muchas personas les cuesta entender que esto tenga sentido, que piensan que es una imprudencia o simplemente que no es necesario. No intentaré convencer a nadie, sólo puedo decir que hace unos años soñé en correr esta carrera, he entrenado, he sacrificado horas de sueño y horas de lo que más quiero, mi familia. Y lo he disfrutado, lo he vivido minuto a minuto, segundo a segundo, paso a paso. He compartido con alguien que ha luchado tanto o más que yo y que ha compartido su pasión durante 110km ayudándome en cada paso, gracias Gerard.

He luchado, he peleado y he vencido mis miedos. Me he vaciado y he conseguido lo que buscaba. He hecho realidad ese sueño de hace unos años, he puesto valor a todo el sacrificio y he entendido que esto es lo que me gusta, que soy feliz corriendo por la montaña.

Nos vemos en la UltraPirineu 2018