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Volando por las montañas de Andorra: mi crónica de la Celestrail

¿Te imaginas una carrera que arranca a las 12 de la noche? Con esta pregunta empecé a plantearme en serio correr la Celestrail, una maravillosa carrera de 83km y 5.000m de desnivel positivo que se celebra a principio de julio en Andorra en el marco de la Andorra Ultra Trail, una semana llena de carreras por las montañas de este maravilloso país que van desde la más larga de 233km (la Euforia) hasta la más corta de 10km (solidaritrail). Y unos meses después de pensar en ello… el pasado viernes 6 de julio a las 12 de la noche 500 zumbados salíamos para afrontar este reto desde el centro de Ordino en Andorra.

Que sensación más extraña salir casi de madrugada, todo el mundo en silencio (cuando habitualmente en las salidas de las carreras la gente está animada, habla), sólo escuchando en sonido de las zapatillas contra el suelo y los ánimos del mucho público que a esa hora estaba en las calles para animar.

Y empiezan los primeros km, salgo con Gerard, mi compañero de batallas en la UltraPirienu pasada donde hicimos los 110km juntos. Para conseguir estirar el grupo los primeros km son sobre asfalto y pista forestal, bastante ancha y sin mucho desnivel. Poco a poco empezamos a subir para llegar a La Cortinada un pequeño pueblo donde hay mucha gente en la calle animando. Primer subidón de la carrera. Vamos bien con Gerard y seguimos subiendo y esto empieza a costar. Ascendemos hasta Coll de les Cases a 1.960m y seguimos hasta el primer avituallamiento en el km 15 en el refugio del Pla de l’Estany. Nos ha costado 3h llegar y las piernas ya van tocadas porque el desnivel era mucho y fuerte. Me giro y Gerard no está, que raro pero si creía que estaba allí. Paso control de chip, como y bebo y decido esperar. Pasan casi 20min y no llega… quizás me ha adelantado subiendo cuando he parado un momento. ¿Que hago? El plan es ir juntos. Empiezo a tener frío, son las 3 de la madrugada asi que decido seguir esperando que me haya adelantado y a ver si le pillo. Así que empieza otra vez, ahora bajando hasta que llegamos al punto donde arranca una nueva subida hacia el refugio de Comapedrosa. todo es un poco raro, nunca he corrido una carrera tan larga y sólo y mi recuerdo es la UP del año pasado donde estuve a punto de abandonar porque mi cabeza no respondía… ese miedo me persigue un buen rato. Subo y subo hasta llegar al refugio de Comapedrosa a 2.360m. Llevo 4h30min de carrera. Dentro del refugio un poco de caos, el sitio es pequeño, muchos corredores dentro que queiren comer y beber sin mucho espacio. Así que decido estar poco rato: baso de pepsi (para el azúcar), pan con jamón y queso, melón y sandía, recarga de agua e isotónico y a seguir. Y vamos si sigue… continuamos subiendo hasta la Portella Sanfonts a 2.600m para luego continuar por la cresta de la montaña. Que momento más maravilloso, detrás de las montañas empieza a verse la luz amarilla del sol que sale, son las 5:45 de la mañana y el día arranca. Como si hubiéramos recibido una orden la mayoría de corredores nos paramos, sacamos nuestros teléfonos y disparamos para capturar ese momento, seguramente el momento más bello de toda la carrera.

Pero toca seguir así que empezamos a bajar y aquí ya empiezan a dolerme los dedos. Este es un tema que sino has corrdio por la montaña no entiendes pero cuando bajas por inercia tus dedos chocan contra el interior de la zapatilla (ya sabéis el efecto… uñas moradas o literalmente arrancadas). Y eso que yo calzo en montaña 2 números más de lo habitual, pero ni así. Finalmente llegamos al final del descenso y estamos en una estación de esquí… como me gusta bajar en invierno y que duro es subir en verano. 1km de subida muy vertical y llegamos al tercer avituallamiento, Coll de la Botella a 2.047metros y llevo ya 6h35min de carrera. repito el ritual de comida y bebida y a seguir, próxima parada el centro de Andorra. Bajamos en 15km unos 1.000m para llegar al pabellón deportivo en Escaldes Engordany. Son las 8 y media de la mañana. Aqui me lo tomo con más calma, plato de pasta, pepsi, bocadillo, galletas, melón, sandía… para  para o revientas. Esto si es un desayuno. Me cambio de ropa y por primera vez soy consciente que voy muy bien, no sólo de posición en la carrera (he llegado el 101) sino de sensación, de menos a más, con las piernas muy enteras y la cabeza en su sitio.

Y lo necesito porque ahora viene uno de los dos puntos críticos, salimos hacia el Cap de l’Ovella y serán 770m de desnivel positivo (un 14,4%) en 5km y la mayoría por un camino asfaltado con piedras donde los palos de montaña sirven de poco porque no se agarran al suelo. Pero voy bien, subo y subo y voy pasando corredores. Llego a la cima y arranca un tramo bastante corredor hasta el cuarto avituallamiento, Pardines. Estoy en el km 56 con 10h51min de carrera. Y siguen las buenas sensaciones, he salido el 112 de Escaldes y llego aquí en la posición 94 (top 100… en la vida lo he conseguido). Arranco de nuevo, 11km por delante hasta el siguiente avituallamiento y aquí empiezan mis juegos mentales (os imagináis tantas horas corriendo sólo? pues hay que tener a la mente entretenida…) Empiezo a contar km, con Gerard habíamos dicho de hacer la carrera en 20h o sea a 4km por hora. Voy contando cada hora cuantos km de ventaja le llevo a este cálculo y así saber si llegaré antes o no… en este momento mi tiempo esperado son 18h. El segundo juego es beber isotonico y agua cada cierto tiempo, en subida cada 500m y en llano cada km. Parecerá una tontería pero os aseguro que a mi mente le va fantásticamente bien estar pensando en esto y no en si me duele algo o en si debería parar.

Van pasando los km, pasamos por Canillo, llegamos al siguiente avituallamiento, en Armiana y casi sin parar sigo hacia el gran desafío final, subir el Coll Arenes. Casi un km vertical con rampas del 34% (vaya que en un km subes 340metros de desnivel), pero sigo bien, muy bien, pasando corredores. Llego arriba del coll y respiro, los 5000m de desnivel positivo casi están. Comida, bebida y a por el último tramo. Según todo el mundo, «venga va que ya lo tienes, son todo bajada». Bufff con lo que sufro bajando, con los cuadricep muy cargados pero sobretodo con un dolor insoportable en los dedos de los pies. Pero soy muy tozudo y quiero llegar cuanto antes, creo que puedo hacerlo en 17h, 3h menos de las previstas. Así que aprieto y repito aquella frase de «el dolor es pasajero, la gloria eterna» (un tópico que me ayuda a no pensar demasiado). En se momento a mi reloj se le han acabado las pilas, así que Marc Cortés el gran controlador va perdido, una nueva experiencia. No se cuanto falta, no se cuanto llevo de carrera, no se el tiempo final que voy a hacer. Así que a muerte a bajar.

Y llego a Ordino, un poco de asfalto, una pXXX subida al final, giro a la izquierda y ahí está la alfombra verde, el speaker gritando mi nombre, muchas emociones, y cruzó la meta. bufff que duro, como ha costado pero aquí estoy. He parado el crono en 16h19min (casi 4h menos de los previsto!!!!) y en la posición 79 de casi 500 corredores (y el 27 de mi grupo de edad). Estoy eufórico. Entonces me entero que Gerard ha tenido que abandonar en el km 15 por problemas en el estómago… amigo volveremos.

Ha sido una carrera distinta, no sólo por el horario (esto de acabaar una ultra a las 4 de la tarde es toda una novedad) sino por el hecho de correr sólo, de no desfallecer en ningún momento, de estar conmigo mismo 16h sin prácticamente hablar y sabiendo que podría conseguir el reto. Fisicamente muy bien, de menos a más, y mentalmente fuerte. Mil gracias a la organización, los voluntarios 15 sobre 10, dispuestos en todo momento a ayudar.

Ya se que algunos sufren por mi y otro no lo entienden o simplemente pasan, pero es mi reto, mi momento, mi conexión… y seguiré!